sábado, 4 de junio de 2011

Chile duda sobre la muerte de dos presidentes, un ministro y un Premio Nobel

Santiago de Chile, 1 jun (EFE).-




Dos décadas después del fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), Chile ha abierto en los últimos dos años numerosos interrogantes sobre las muertes de dos expresidentes, Salvador Allende y Eduardo Frei Montalva, de un exministro, José Tohá, y de un Premio Nobel, el poeta Pablo Neruda.
Las causas de sus decesos, atribuidos en los casos de Allende y Tohá a sendos suicidios y, en el resto, a enfermedades o infecciones, han sido puestas en duda con la presentación de querellas y la apertura de investigaciones judiciales que buscan aclarar unos episodios que hasta ahora se consideraban cerrados.
El caso más emblemático es, sin duda, el del fallecido mandatario Salvador Allende, cuya muerte en el Palacio de la Moneda, asediado y bombardeado por las tropas golpistas que permitieron el ascenso del dictador Augusto Pinochet, se convirtió en un símbolo para la izquierda latinoamericana y europea.
La versión oficial, y también la más difundida y aceptada incluso por su familia, dejó sentado que su muerte, el 11 de septiembre de 1973, se debió a un suicidio, y así quedó establecido durante 38 años hasta que en enero pasado la Fiscalía presentó al juez Mario Carroza 726 querellas por casos que nunca habían sido investigados.
Tras recibir en abril un informe forense que reveló discordancias entre una autopsia ordenada por el régimen militar y un peritaje hecho por la policía de investigaciones, el juez ordenó exhumar los restos de Allende, que desde el pasado 26 de mayo están siendo sometidos a peritajes para aclarar las circunstancias de su deceso.
A las dudas sobre lo que ocurrió en ese asalto a La Moneda se suman ahora las incertidumbres acerca del fallecimiento del Premio Nobel de Literatura (1971) Pablo Neruda, que murió en la clínica santiaguina Santa María el 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe.
El Partido Comunista (PC) de Chile presentó este martes una querella para que el propio juez Carroza investigue si el poeta, que fue militante de ese partido y embajador en Francia durante el gobierno de Allende, murió asesinado y no debido a un cáncer de próstata, según estableció el relato oficial de los hechos.
Los interrogantes se abrieron a principios de mayo, cuando Manuel Araya, chófer y asistente personal de Neruda, declaró en una entrevista con la revista mexicana Proceso que el poeta murió asesinado con una inyección que le aplicó un médico, y no debido a un empeoramiento del cáncer que padecía.
Mientras se abren nuevos flancos que pueden modificar el relato de la historia más reciente del país, la Justicia continúa adelante con las investigaciones sobre los decesos del expresidente Eduardo Frei Montalva y del exministro de Allende José Tohá, tras los que podría esconderse la sombra de la dictadura.
Tohá murió en marzo de 1974 en el Hospital Militar de Santiago, hasta donde había sido trasladado a causa del estado de debilidad en que había quedado tras las torturas sufridas en prisión y en la inhóspita Isla Dawson, en el extremo sur del país, donde fueron confinados altos cargos del derrocado Gobierno.
En 2009, Alfonso Chelén, exforense de la Policía de Investigaciones de Chile, reveló a Efe que halló en el hospital el cadáver de Tohá, que medía alrededor de 1,90 metros, colgado dentro de un armario pero con los pies extrañamente apoyados en el suelo y las piernas flexionadas.
La Justicia ordenó en noviembre de 2010 la exhumación del cadáver de Tohá tras conocer un estudio forense que estableció que el exministro murió por "asfixia por estrangulamiento manual de naturaleza homicida" y no por suicidio por ahorcamiento como aseguró la dictadura.
Un mes después, el cadáver de Tohá fue exhumado, y sobre esa base se realizaron dos análisis, uno de ellos del Servicio Médico Legal, que indicó pudo haber sido estrangulado, y otro de la Universidad de Chile, que sostiene que su deceso pudo deberse tanto a un suicidio como a un homicidio.
En tanto, la Justicia también continúa adelante con la investigación iniciada en 2009 para esclarecer el fallecimiento del expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), ocurrido en 1982, cuando encabezaba una incipiente oposición a la dictadura.
Frei Montalva se sometió a fines de 1981 a una cirugía de carácter simple, a causa de una hernia de hiato, también en la clínica Santa María, pero tras la intervención su condición empeoró hasta que el 22 de enero de 1982 pereció a los 71 años.
Oficialmente, el deceso se habría producido por una infección bacteriana que habría originado una septicemia, pero la investigación judicial apunta a que en realidad murió envenenado y el juez Alejandro Solís procesó a seis personas, cuatro de ellas médicos, por su presunta responsabilidad en el crimen.
La apertura de indagatorias sobre estos casos ha sorprendido no sólo a la sociedad chilena, sino también a los familiares de los fallecidos, algunos de los cuales se han convertido en conocidas figuras de la vida política actual.
La hija de Allende, la senadora Isabel Allende; el hijo de Frei Montalva, el también expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), y la hija de José Tohá, Carolina Tohá exportavoz de la presidenta Michelle Bachelet, apoyan también estas indagatorias con las que la Justicia busca acabar con las dudas y cerrar uno de los episodios más oscuros de la historia de Chile.
Fuencis Rausell
Aspecto del féretro del presidente chileno Salvador Allende, en el momento en que es extraido del mausoleo familiar, durante la exhumación de los restos del mandatario en el Cementerio General, en Santiago de Chile

(Chile). EFE/Archivo



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